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CONSEJOS/ La diabetes y el deporte cogidos de la mano.

CONSEJOS/ La diabetes y el deporte cogidos de la mano.

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EJERCICIO, INSULINA Y DIABETES
La Organización Mundial de la Salud recomienda la práctica de ejercicio  físico durante al menos 30 minutos 3 días por semana. No obstante, los que practicamos deporte asiduamente no necesitamos que nos lo digan ya que el ejercicio nos produce placer y bienestar tanto físico como mental y social.
Sin embargo, a pesar de los numerosos beneficios de la práctica deportiva, se estima que un 40% de la población es sedentaria, es decir, que realiza menos de 30 minutos de actividad física al día, menos de tres veces por  semana. Por otro lado, la incidencia de diabetes ha aumentado en los últimos años. Actualmente la prevalencia de la Diabetes Mellitus tipo2 (DMt2) en la población española se encuentra en torno a un 12%, y los principales factores de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad son dos, la hipertensión arterial (41% de la población)  y la obesidad (21% de la población). Ambos factores se pueden prevenir e incluso tratar con el ejercicio físico.




Ahora bien, independientemente de cómo afecta la actividad deportiva con respecto a la obesidad (aumento del metabolismo, uso de los ácidos grasos como fuente de energía, mejora de los hábitos de vida…) y a la hipertensión arterial (disminución del tono simpático,  disminución de catecolaminas, mejora en la hemodinámica renal…), el ejercicio ayuda a prevenir tanto los factores de riesgo de la DMt2, como la propia enfermedad.
La diabetes es un conjunto de síndromes caracterizados por un déficit en la acción de la insulina porque se produce una resistencia a esta hormona en los músculos, hígado y tejido adiposo. Ésto produce alteraciones en el metabolismo de los hidratos  de carbono, proteínas y grasas, resultando una hiperglucemia crónica, responsable de complicaciones a nivel de los vasos sanguíneos y los nervios.
¿Qué es lo que pasa al mover nuestros músculos y activar nuestro corazón al hacer deporte?  Uno de los efectos relacionados directamente con la actividad física es la disminución de la resistencia a la insulina, ésto significa que los músculos responden mejor  a esta hormona  y mejoran la captación de glucosa que está en la sangre. En parte gracias al aumento de flujo sanguíneo.  Incluso en diabetes ya establecida, el ejercicio ayuda a controlar la glucemia (niveles de glucosa en sangre) y permite incluso suprimir los fármacos antidiabéticos.
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Por tanto, la práctica habitual de ejercicio físico mejora la captación de glucosa por el músculo, esto permite que rindamos más en los entrenamientos y que disminuya la glucemia, usando la glucosa como energía para prevenir, no sólo la diabetes, sino su acumulación en el tejido adiposo en forma de grasa, para prevenir, como decíamos antes, la obesidad. También mejora el metabolismo del glucógeno, que son las reservas de glucosa en el hígado, evitando  también así que se almacene en forma de grasa. Por otro lado, el ejercicio  mejora el perfil lipídico al aumentar el colesterol unido  a lipoporteínas de alta densidad(HDL)grosso modo aumenta el colesterol “bueno” en detrimento del “malo”, que sería aquel que está unido a las lipoproteínas de baja densidad (LDL) . El efecto sobre el sistema nervioso también sería otro de los grandes beneficios del deporte en todas las etapas de la vida, ya que se ha observado que aumenta la capacidad de concentración en adolescentes y que tiene efectos favorables en enfermedades del adulto como el Parkinson o el Alzheimer.
Por todo ello, la práctica frecuente y constante del ejercicio físico tiene gran trascendencia para la prevención e incluso tratamiento de enfermedades cardiovasculares, y se debe recomendar a toda la población con el objetivo de conseguir no sólo una mejora en la calidad de vida  sino también un beneficio físico, psicológico y social.

AUTORA @carolort93

 

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