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A muchas personas les encantaría cambiar ciertos aspectos de su apariencia. Y, en cierto modo, esto puede servir de impulso para activarse y ponerse manos a la obra para mejorar. No obstante, cuando suponen un impedimento en el día a día, se convierten en un lastre que conviene desechar. Aprende a superar tus complejos físicos y empieza a quererte más desde hoy mismo.

Mirarnos al espejo y sentir que nos gustaría percibir ciertos cambios en nuestro cuerpo, no es malo. El problema viene cuando este aspecto nos impide avanzar en el camino y se convierte en un verdadero complejo. Si crees que es tu caso, tal vez sea el momento de frenar en seco y hacerte una serie de reflexiones. Superar tus complejos físicos es posible si cambias la perspectiva desde donde te miras a ti mismo.

Complejos físicos, ¿puedo cambiarlos?

Si tu problema viene porque te encantaría verte más fuerte, con una musculatura más tonificada o un abdomen súper plano, la queja no es válida. Párate y piensa si aquello que realmente te acompleja puede ser modificado. Si está en tu mano mejorar eso que no acaba de convencerte, ¡ponte manos a la obra!

Lamentarte desde el sofá, porque no tienes el físico que quisieras, no tienen ningún sentido. Y es que todo el mundo tiene la opción de mejorar su estilo de vida y, en consecuencia, sus hábitos para sentirse mejor por dentro y por fuera.

Sabemos que, en ocasiones, no es fácil dar el primer paso. Si nunca has practicado ejercicio, estarás lleno de inseguridades. Pero te aseguramos que ser el nuevo del gimnasio se supera rápidamente. En cambio, los beneficios no solo son evidentes de forma progresiva, sino que se mantienen a lo largo de tu vida. Si ya practicas deporte y te sientes estancado, también deberías plantearte cambiar. Es habitual querer permanecer en la zona de confort y sentir ciertas resistencias a la hora de buscar nuevos objetivos. ¡A nadie le gusta arriesgarse a fracasar! Pero créenos… ahí es donde está lo apasionante.

No puedo cambiar mis complejos físicos

Cuando hablamos de otros aspectos físicos, aquellos que no cambian con mejorar tu estilo de vida, la solución es bastante simple. No resulta sencillo quererse a uno mismo cuando hay algo que nos disgusta. Sin embargo, lo importante es poder disfrutar con satisfacción de lo que hacemos en nuestros días. Si no está en tu mano, trabaja por aceptarlo y empieza a entender que cada parte de ti es única.

Lo realmente imprescindible, es saber vivir cada momento con intensidad y cada experiencia como única. Los complejos físicos, cuando se convierten en frenos, son impedimentos a la hora de gozar y de perseguir metas y objetivos. Con inseguridad, la lucha se complica.

Recuerda, nadie es más que tú y darlo todo activándote, superándote a ti mismo y convirtiéndote en tu mejor versión, te hará crecer. Es entonces cuando ser demasiado alto o bajo, o cualquier otro conflicto, deja de tener valor. Cuando sabemos que lo estamos dando todo y vivimos en armonía, los complejos físicos se esfuman porque aprendemos a apreciar otras cosas.

 

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