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En la actualidad, muchos de nuestros comportamientos rutinarios podrían ocasionarnos diferentes molestias. Debes saber que el dolor de cuello, junto al de cabeza, es uno de los más frecuentes en la población. De hecho, en ocasiones están relacionados entre sí. Si te sientes identificado, tal vez te interesen algunos consejos para evitarlo y liberarte del malestar que provoca.

Son numerosas las causas que pueden provocar dolor de cuello. Lo primero que debes tener en cuenta, es que si se trata de una molestia muy frecuente, incapacitante o prolongada en el tiempo, debes visitar a un especialista. Generalmente, una mala higiene postural es la culpable del dolor de cuello. No obstante, hay otras posibilidades que deberías descartar para poder gozar de una buena salud y calidad física cuanto antes.

¿Cuáles son las causas más generales del dolor de cuello?

Una mala postura podría ser la principal causante de tu dolor de cuello. Ese que te mantiene incómodo durante el día y que acaba afectando, incluso, a tu estado de ánimo. Y es que sentirse bien físicamente, ágil y funcional, también pasa por controlar de qué manera ejecutamos nuestras actividades cotidianas.

Una mala postura mientras trabajamos horas frente al ordenador; colocarnos de cualquier manera en el sofá mientras vemos una película; caminar con la espalda encorvada; llevar una vida sedentaria; una mala postura al dormir, padecer el síndrome del oficinista o hacer deporte sin previo calentamiento. Estas son algunos de los aspectos que debemos controlar.

Entonces, ¿cómo puedo evitar que el dolor de cuello aparezca?

  • Si pasas muchas horas frente al ordenador, asegúrate de tener una postura correcta. La espalda debe estar erguida y la pantalla del ordenador a la altura de los ojos. La barbilla debe quedar ligeramente elevada. La práctica regular de pilates ayuda a adquirir una mayor conciencia corporal y, en consecuencia, mejora la higiene postural.
  • Encuentra una almohada a tu medida. Esta no debe ser rígida ni blanda en exceso. No debes acostarte tensionando el cuello, sino sintiéndolo relajado y en un entorno confortable.
  • Cuando notes tensión o el estrés te invadan, toma unos segundos para respirar y dejar que tu musculatura se relaje. Este aspecto se nota de forma especial en los hombros. En momentos de ansiedad se contraen y elevan.
  • No permanezcas demasiado tiempo en la misma postura. Si te ves obligado a ello, intenta encontrar momentos de descanso, levántate, estira, pasea…

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