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El handstand o pino, es un ejercicio que la mayoría hemos realizado en la infancia. En aquellos años, pensábamos menos en el peligro y nos lanzábamos como si nada pasara hacia la pared. Si llevas tiempo sin hacerlo y quieres lograrlo de nuevo, que no cunda el pánico. Poco a poco todo se consigue y hoy te damos algunos consejos para hacerlo.

Si llevas tiempo sin hacer el pino o handstand, es probable que tengas dificultad para lanzarte a ello. No te preocupes, es algo muy frecuenta y nada que no se pueda solucionar con un poco de paciencia y predisposición. Este ejercicio se utiliza mucho en Crossfit y es muy habitual ver andar o, incluso, realizar flexiona cabeza abajo. Si a menudo te quedas mirando y pensando que tú nunca lo lograrás, ya tienes un motivo más para demostrarte que puedes hacerlo. ¡No hay límites!

Consejos para lograr el pino o handstand

Lo primero que debes comprobar, es si tu rango de movimiento articular es el adecuado. Eleva los brazos y comprueba si tus hombros te permiten llevarlos hacia el techo con facilidad. Si te sientes limitado o limitada, deberás realizar ejercicios para aumentar tu amplitud de movimiento. Conforme vayas favoreciéndolo, hacer el pino te resultará más sencillo.

El segundo aspecto que tienes que contemplar es la necesidad de activar el core para lograr una postura lo más estática y controlada posible. Recuerda que estás cargando sobre tus brazos todo el peso corporal. Si pretendes hacerlo con pasividad muscular, es probable que no puedas aguantar. Por ello, intenta hallar la rigidez de un palo para que te resulte lo más sencillo posible.

En tercer lugar, recuerda que codos y hombros deben permanecer bloqueados para que tus brazos sean capaces de sujetar tu cuerpo. De esta manera evitarás desplomarte una vez te encuentres cabeza abajo. Si tus codos y hombros permanecen anclados, no te preocupes, incluso caerás de forma controlada. Busca la seguridad y la protección de tu cuerpo a través de la conciencia corporal y la activación.

Una vez estés en posición vertical, no arquees la espalda ni busques arriba con la mirada. Si realmente tienes el core activo, la espalda estará correctamente alargada. De lo contrario, te costará más mantener el equilibrio.

Realiza el pino o handstand

Si te ves capaz de lanzarte a la piscina ponte frente a la pared a una distancia prudente y ve a por todas con control. No te lances dejando todo tu peso golpear contra la pared. ¡Control ante todo! Una vez estás en la posición, observa tu cuerpo, activa y experimenta las sensaciones hasta, poco a poco, lograr depender menos de la pared. Cuando menos te des cuenta, estarás correteando con las manos por la sala. ¿El secreto? La constancia y el intento día tras día.

Si no te atreves a lanzarte a ello, pide ayuda para que te sujeten los pies y ejecutar así una subida más pausada y controlada. El instructor o instructora podrá ayudarte a tomar conciencia corrigiéndote una vez estés en el pino.

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