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Podríamos decir que sí, aunque habría que corregir el término “centros del placer”. Esto se debe a que la activación no se produce solo en un lugar concreto. Pueden recorrer grandes trayectos y afectar a diferentes estructuras del cerebro que son distantes de donde se encuentra la estimulación.
En la mitad del siglo xx, se realizaron distintos experimentos con ratas donde se pretendía conocer que sucedía en el cerebro de estas cuando se les proporcionaba placer. En uno de estos experimentos, se colocaba a la rata en una jaula con una palanca.  Esta, estimulaba ciertas estructuras cerebrales cuando se presionaba.
Lo que se observó de este estudio es que las ratas apretaban continuamente la palanca. Llegaban a olvidarse del alimento, del agua e incluso del sueño, llegando a apretar la palanca más de 6.000 veces por hora, solo dejando de estimularse cuando estaban agotadas.
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¿Qué sucede en los humanos?

En humanos también existen estructuras cerebrales que nos proporcionan placer. Estas, sirven de refuerzo a determinadas conductas.  Están localizadas desde el cerebro medio hasta el lóbulo frontal. Se caracterizan por contener mucha dopamina.
Es por esto que sustancias que contiene dopamina aumentan la autoestimulación. Como por ejemplo el alcohol, la cafeína, la nicotina o marihuana entre otras, y por ello crean tanta adicción en los  humanos.
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No solo los fármacos producen placer, nuestro propio cerebro también produce sustancias de placer  llamadas péptidos opioides endógenos, las cuales aumentan por ejemplo ante situaciones de estrés. Por ello algunas personas buscan ciertas situaciones de alto riesgo, como por ejemplo deportes peligrosos, ya que esto les produce más opiáceos endógenos y por tanto más placer.
Estos sistemas de recompensa son muy efectivos para guiarnos hacia metas que nos aseguren la supervivencia, como la ingesta de alimentos o agua. Pero entonces, ¿Cuándo ésta se vuelve negativa?
Pues al igual que les sucedía a las ratas que no podía parar de presionar la palanca incluso cuando tenían hambre y sed, estos sistemas de recompensa son negativos cuando perdemos el control y no somos capaces controlar esos comportamientos o conductas.
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