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El momento de la ducha puede convertirse en todo un ritual. Tras una larga jornada en el trabajo, o una intensa sesión de entrenamiento, permanecer unos minutos bajo el agua sienta de maravilla. Sin embargo, deberías tener en cuenta algunos aspectos para que no se convierta en un hábito perjudicial para tu salud. ¡Hora de la ducha!

La frecuencia con la que nos duchamos, puede variar más o menos según cada persona y su rutina. No obstante, hay algunas consideraciones que conviene entender para que la hora de la ducha nos aporte beneficios.

Hora de la ducha, aspectos importantes a tener en cuenta

Protege tu piel

Si tienes la piel sensible, es probable que ciertos jabones puedan provocarte reacciones como irritaciones o sequedad. Por ello, es muy importante elegir productos con una mayor composición natural. Una buena opción es utilizar jabones de glicerina o aceites vegetales. De esta manera, evitarás dañar tu piel y sentir molestias posteriores.

¿Con qué frecuencia?

Seguro que has escuchado alguna vez eso de que ducharse demasiado puede ser negativo. Y es que dermatólogos y otros especialistas, han alertado sobre los riesgos del “exceso de higiene”. El uso de jabones, y sus componentes químicos, puede tener consecuencias negativas sobre nuestra piel. Asimismo, una falta de higiene es igualmente perjudicial. Encuentra el equilibrio y favorece así tu salud.

Protege tu cabello y cuero cabelludo

Llega la hora de la ducha y te preguntas si deberías lavarte el pelo esta vez. Con el cabello debes tener el mismo cuidado a la hora de elegir tus productos. Y es que podrías dañar tu cuero cabelludo provocando consecuencias negativas como irritación, descamación o, incluso, caída excesiva. La pérdida de brillo, la disminución de la densidad o la debilidad podrían ser consecuencia de una mala elección en tus productos.

Cuida la barrera protectora de la piel

Ducharse en exceso puede dañar la barrera protectora de la piel y, en consecuencia, quedarías más expuesto a bacterias, virus, hongos y otras amenazas que atacan la piel. Una ducha diaria es correcta en este sentido. Si por tu actividad o entrenamiento debes hacerlo más a menudo, evita utilizar jabón cada vez que te duches. Y, si lo haces, que no sea por todo el cuerpo, sino en las zonas más sensibles como axilas, pies o manos.

Temperatura del agua

Aunque en los meses más fríos cuesta cumplir con este aspecto, es preferible ducharse con agua fresca o templada. Evita el agua caliente. De este modo favoreces la correcta circulación y tonificación de la piel. Hora de la ducha, sí, pero favoreciendo el cuidado de tu cuerpo.

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