¿Soy capaz de comerme mis emociones?

Hoy en día nos estamos enfrentando a una serie de situaciones difíciles en la vida diaria. Por ello el ser humano ha caídos en mecanismo de defensa, gracias al declive en el entrenamiento en habilidades sociales, desarrollo social común o resolución de problemas personales, los cuales los llevan, rotundamente, a ingerir alimentos como vía de escape.
Todo esto es posible ya que la alta ingesta calórica y glicémica hace que el sujeto eleve sus niveles de serotonina en la sangre. Esto genera en sí una compensación o sensación de bienestar fugaz. Cuando no poseemos las herramientas para enfrentar situaciones difíciles de la vida diaria, recurrimos a estos alimentos y lograr una evasión de la problemática general.
De esto modo, nos hemos convertido en comensales emocionales en donde exigencias sociales dominadas por la publicidad, generan estereotipos de lo que es una “figura perfecta”. Así vemos a gente luchando incansablemente por alcanzar ese cuerpo anhelado. Con intentos fallidos y efectos rebote de lo que alguna vez consigue. Ponen en riesgo su salud con sacrificios, cirugías, suspensión de la ingesta alimentaria, excesivos ejercicios. Hasta hay jovencitas que enferman de anorexia o bulimia.

El comensal emocional

Alguien que consciente o inconscientemente, cree que “estar gordo” lo protege de las tensiones, o lo pone a salvo. Parece loco, pero en absoluto lo es. También existe el comensal emocional, quien asocia resolver con comida sus estados emotivos (tristezas o alegrías); lo que hace que ni afronte o disfrute lo que vive. Si te ves reflejado en alguno de estos dos estados, cualquier estrategia para adelgazar fracasará, ya que tienes razones mentales y/o emocionales para estar gordo. Teniendo absoluta solución a mediano y largo plazo.
Las causas emotivas del obeso/comensal emocional podrían ser que convive con una pareja agresiva y autoritaria. Alguien que le genera resignación y descuido de su cuerpo. Haber vivido abusos físicos y sexuales que lo lleven a crear como “armadura mental” la gordura. También baja autoestima y sentimientos de minusvalía hacen que la gente se oculte bajo la grasa. Un autocastigo enmascarado nos hace prisioneros de la grasa. Rebelión antes las normas sociales o familiares para ir contra el mundo, incluso engordar, puede ser una forma de poner a prueba el amor de otros.
Si quieres adelgazar, antes de hacer cualquier dieta o cirugía, debes hacerle frente a estos cuestionamientos para saber si eres un obeso y/o un comensal emocional. Debes ser consciente de que es una situación/problema de la que puedes salir.
Psic. Luis Sánchez
@psicofit

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