Así debe ser el calzado para tu entrenamiento de fuerza

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Si estás a tope de motivación en tu estilo de vida saludable y no fallas ni un solo día a tu entrenamiento, seguro que atiendes al más mínimo detalle. Ya sabes que contar con la ropa deportiva adecuada es importante en muchos sentidos e influye, incluso, en tu rendimiento. La comodidad lo es todo y si te sientes bien entrenando, lograrás dar el 100 % de ti mismo. Pero… ¿qué ocurre con las zapatillas? En el post de hoy te contamos cómo debe ser el calzado para tu entrenamiento de fuerza. ¡Toma nota y lleva tu rutina al siguiente nivel!

Es muy probable que hayas visto gente entrenar con diversos tipos de zapatillas: deportivas, tipo converse, ¡hasta descalzos! Y seguro que entonces te has preguntado si realmente es apropiado, si tiene sentido y si deberías imitar este comportamiento. Hoy desvelamos algunos aspectos a tener en cuenta acerca del calzado para tu entrenamiento de fuerza. ¡Vamos allá!

¿Qué debes valorar a la hora de adquirir un calzado adecuado?

Lo primero que necesitas entender es que, por encima de cualquier moda o consejo por parte de amigos o conocidos, lo primordial es que las zapatillas se adapten perfectamente a la forma de tu pie de manera individual y personalizada. Por eso, será muy importante que los pruebes antes de tomar una decisión y que te guíes por tus propias sensaciones.

Hoy en día existe una gran variedad de zapatillas en función del tipo de actividad que realices. De esta manera, valorar algunos aspectos como el terreno por el que se va a ejecutar la actividad, así como la amortiguación requerida, te dará pistas para elegir.

Así debe ser el calzado para tu entrenamiento de fuerza

Sobre el entrenamiento de fuerza, cada cual opta por un tipo de calzado que le permita dar todo de sí y sacar el máximo partido a su actividad. No obstante, existen una serie de características comunes que te pueden orientar fácilmente.

  1. El calzado para tu entrenamiento de fuerza debe aportar estabilidad. Para ello, es recomendable que la suela tenga poca o ninguna curva. Este hecho favorecerá la adherencia de la zapatilla al suelo y te permitirá usar los dedos de los pies para compensar el equilibrio en los ejercicios.
  2. Como hemos comentado, es imprescindible que se ajusten adecuadamente a tu pie, de manera que no queden holgadas ni favorezcan así la lesión.
  3. Si te decantas por un tejido transpirable, tus pies no quedarán humedecidos con el sudor. Así lograrás sentir un mayor confort y evitarás las temidas rozaduras, que pueden echar a perder por completo tu entrenamiento.

Y sobre entrenar descalzo… ¿es una buena idea?

Cuando entrenes fuerza en casa, puedes hacerlo descalzo sin ningún problema, ya que este tipo de entrenamiento no supone un riesgo por alto impacto. No obstante, debes tener especial cuidado sin entrenas con material de peso, pues sin calzado tus pies quedan más expuestos a sufrir golpes. Además, sería conveniente entrenar sobre una superficie antideslizante con el fin de hacerlo con una mayor seguridad.

Ahora que ya tienes alguna pista más sobre cómo debería ser el calzado para tu entrenamiento de fuerza, revisa este tema y observa la respuesta de tu cuerpo a unas zapatillas óptimas. La ropa de entrenar no solo persigue un fin estético, también la mejora de tu rendimiento. ¡A por todas, familia!

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