Cada nuevo día es un regalo y una oportunidad para ser y hacer aquello que más deseamos. Cierto es que hay obligaciones que debemos cumplir, pero hacerlo con una actitud positiva y con las pilas recargadas es fundamental. La rutina empieza en la mañana, momento que sin duda puede marcar el devenir de los acontecimientos. Y es que tu forma de despertar, y las pequeñas acciones que lo siguen, puede influir en lo que sucede posteriormente, tanto a nivel práctico como anímico. Hoy te contamos 5 errores matutinos que debes evitar a toda costa. Mejorarás tu productividad y satisfacción. ¿Suena bien? ¡Pues toma nota!
Septiembre, ¡vuelta al cole!
Llega septiembre, mes simbólico de nuevos comienzos y proyectos. Son muchas personas las que aseguran que es en este mes cuando sienten que empieza un nuevo año. ¡La vuelta al cole nos ha marcado mucho!, y nos sentimos responsables de iniciar una nueva rutina productiva tras el verano y las vacaciones. Nos llenamos de propósitos y aseguramos que «esta vez sí los cumpliremos».
Curiosamente, no todo el mundo es capaz de mantener estas ganas por mejorar y conseguir sus objetivos, viendo cómo poco a poco se van desvaneciendo y los proyectos vuelven a su forma de propósitos en lugar de acciones. Sí te ocurre, tal vez debas plantearte si estás cayendo en algunos de estos errores matutinos que debes evitar a toda costa si quieres gozar de una jornada eficiente con motivación, entusiasmo y energía. No lo olvides, el conjunto de acciones que realizas en tu rutina por la mañana pueden marcar un antes y un después.
¡Pero ojo! Que tener un mal despertar no te sirva de excusa para quedarte parado el resto del día. En tus manos está escucharte y respetarte, recordarte cada día que eres capaz y tomar las riendas, apostando por decisiones que te acerquen al bienestar en lugar de alejarte de él.
5 Errores matutinos que debes evitar
Aquí va una pequeña lista de errores matutinos en los que no debes caer:
Posponer la alarma una y otra (y otra) vez
En la vuelta al «nuevo curso» intenta marcarte una rutina del sueño que te funcione. Para ello, establece una hora para acostarte y despertarte y trata de cumplirlo a diario. No se trata de ser el que más madruga para sentirte el más productivo, sino de revisar cuánto tiempo necesitas realmente por la mañana antes de comenzar con tus tareas.
Plantéate qué quieres y necesitas hacer por la mañana y decide a qué hora sonará la alarma. Una vez que eso pase, no pospongas una y otra vez. ¡Despierta! ¡Empieza tu nuevo día! Si pretendes madrugar mucho sin sentido, sin un objetivo claro, es probable que dormir sea más importante en ese momento que cualquier otra cosa.
Saltar de la cama a las obligaciones
¡Espera! Una cosa es que no pospongas la alarma, y otra que des un brinco de la cama a la silla de trabajo. Tómate tu tiempo para incorporarte, estírate, respira, agradece y sé consciente de cómo has dormido y cómo te encuentras. Una vez en pie, haz aquello que te haga sentir bien. Cada rutina es personal y no existe una perfecta para todo el mundo. Tal vez te venga bien una ducha, un paseo, organizar el día, una breve lectura, desayunar (o no), etc. Una vez hayas conectado contigo y con el nuevo día, empieza tu jornada.
Dejar bajadas las persianas
No hay nada mejor que despertar con la luz natural del nuevo día. Que la habitación vaya llenándose de luz progresivamente y acabe por avisarte de que es momento de despertar. Esto no quiere decir que no pongas la alarma, sino que notar la claridad e ir despertando los sentidos puede ayudarte a despertar con más calma y tranquilidad y mejor humor.
Apagar la alarma y chequear el móvil
El correo, las redes sociales, los mensajes, etc. Todo ello puede esperar un ratito más, hasta que hayas despertado, conectado y tomes la decisión de empezar con las actividades. Lo primero que hacen muchas personas tras apagar la alarma, aún sin haber salido de la cama ni haberse despertado del todo, es llevar su vista a las pantallas. ¿Por qué es tan urgente? Salvo emergencia, ¿qué hay que no pueda esperar? Relájate, no permitas que estímulos externos te influyan de buena mañana, te estresen o reduzcan tus ganas de comerte el mundo.
Dejarlo todo a la improvisación
Si empiezas la mañana sin saber qué desayunar, qué ponerte, qué tareas debes hacer, los horarios de las gestiones, etc., es probable que se vaya el tiempo de la mañana en la planificación y no en la acción. Por eso, es importante que dediques un tiempo el día anterior para organizar tu nuevo día. Así podrás despertar sabiendo qué te espera y cuál es el objetivo.
Reflexiona sobre tu despertar y si caes en estos errores matutinos, planifica una nueva rutina y observa cómo cambia tu vida. Puedes probar a establecer una rutina de entrenamiento online a medida. ¡Es tu momento! Descubre esta Rutina antes de dormir y descansa plácidamente.
