Empieza el buen tiempo y cada vez podemos disfrutar más de las actividades al aire libre. Esto, además de recargarnos de energía y hacernos disfrutar a lo grande del día a día, tiene otros beneficios. En el último año, nos hemos visto obligados a pasar más tiempo en casa del que acostumbrábamos. Este hecho ha podido desajustar nuestros niveles de vitamina D al exponernos menos a la luz solar. Hoy te hablamos de la importancia de la vitamina D y te contamos por qué deberías aprovechar el buen tiempo para darte baños de sol. ¡Sigue leyendo!
Hace poco más de un año llegó a nuestras vidas una situación de incertidumbre y preocupación. Una pandemia que arroyó a su paso con la forma de vivir que todos conocíamos y en la que nos encontrábamos tan cómodos. Para poner nuestro pequeño granito de arena, se nos pidió permanecer en casa el mayor tiempo posible y así lo hicimos. A día de hoy, sigue habiendo restricciones que limitan mucho nuestras actividades y rutinas. Poco a poco vamos viendo la luz y esto es algo que debe darnos un impulso hacia la calma y un mayor optimismo. Cada persona ha vivido esta situación de una manera muy diferente, viendo afectados algunos aspectos de su salud, tanto a nivel físico como mental y emocional. Hoy vamos a centrarnos en la vitamina D, ya que pasar menos tiempo expuestos al sol ha podido ocasionar ciertos desajustes en la misma.
La importancia de la vitamina D
Disponer de unos niveles óptimos de vitamina D es fundamental para el correcto funcionamiento del organismo. Esta vitamina se sintetiza con la exposición solar, por eso es tan importante asegurarse de recibir los rayos del sol siempre que sea posible. El déficit de vitamina D es muy común en la población, no obstante, se observa con más intensidad en aquellas zonas con menos afluencia social, donde los individuos no tienen la posibilidad de exponerse a los rayos de sol con frecuencia. Por otro lado, aquellas personas cuyos trabajos y obligaciones les impide disfrutar del aire libre durante el día, también podrían experimentar una carencia de esta vitamina. Y es que en torno al 70 – 80 % de la vitamina D la obtenemos a través del sol, siendo la alimentación la responsable de la porción restante. En el último año, al permanecer más tiempo en casa, muchas personas han visto drásticamente reducidas sus actividades, pudiendo experimentar cambios en este contexto.
La vitamina D cuenta con un papel muy importante en la función de nuestro organismo. Esta regula los niveles de fósforo y calcio en sangre, fortalece el sistema inmune, ayuda a mantener la salud de nuestra piel, protege de ciertas infecciones y alergias e, incluso, estudios han demostrado que juega un papel fundamental en la prevención de algunos tipos de cáncer.
¿Qué síntomas presenta un déficit de vitamina D?
- A nivel muscular puede manifestarse a través de calambres, dolor, debilidad, hormigueos…
- Una persona con déficit de vitamina D puede experimentar falta de energía, debilidad, cansancio, malestar, apatía…
- El insomnio o la somnolencia constante, los nervios, la dificultad para concentrarse o rendir intelectualmente, la ansiedad, la depresión, la inestabilidad, podrían ser otros de los síntomas asociados.
- Los problemas en la circulación sanguínea, la sensación de frío en pies y manos o dolores de cabeza.
- Dolor y fragilidad ósea o molestias que aumentan con la práctica de ejercicio.
Alimentos que contienen esta vitamina
Par activar la vitamina D se requiere exposición solar. Sin embargo, y aunque esta es imprescindible, algunos alimentos pueden ayudarnos a obtenerla: pescados grasos como el atún o el salmón, el marisco, los huevos, el aguacate, los cereales y lácteos.

