Propiedades y beneficios de las fresas

beneficios de las fresas

Las fresas suelen encantar a todo el mundo. Y es que resultan verdaderamente irresistibles con su color, sabor y aroma característicos. Nada mejor que estas para disfrutar de un snack saludable y apetitoso. ¿La buena noticia? ¡Están de temporada! Descubre algunos datos básicos sobre las propiedades y beneficios de las fresas e introdúcelas en tu alimentación para enriquecerla de la manera más deliciosa.

Si eres de esas personas que cuando empieza a ver fresas en los mercados no puede evitar echarles mano, presta atención. No solo están ricas y superapetecibles, sino que son una inmejorable elección para dotar de un extra de nutrición a la alimentación diaria. Son muy versátiles y nosotros, particularmente, las empleamos para multitud de recetas llegada la temporada.

Propiedades y beneficios de las fresas

Nos encontramos en plena temporada de fresas y no hay mejor momento para hablar de sus beneficios. Estas cuentan con un elevado contenido en agua, cerca del 90 %, por lo que te ayudan a mantener una adecuada hidratación y a regular la retención de líquidos. Son muy bajas en calorías, lo cual las hace perfectas para dietas de pérdida de grasa. Además, aportan antioxidantes naturales y minerales. Aunque son especialmente ricas en hierro y magnesio, también aportan calcio, potasio, fósforo, manganeso, silicio y cobre.

Los pigmentos que dan a las fresas el color, son unos flavonoides conocidos como antocianinas que le confieren un gran poder antioxidante, junto con los polifenoles (ácido elágico) y la vitamina C. Esta virtud protege las células de nuestro cuerpo frente al daño oxidativo. Además, es una fruta con bajo contenido en fructosa, teniendo por ello una elevada tolerancia por poblaciones especiales con determinadas disfunciones digestivas, como la malabsorción a la fructosa o aquellos que deben seguir dietas bajas en FODMAPS, con síndrome del intestino irritable…

Además de los beneficios de las fresas mencionados, estas son muy versátiles en la cocina. Puedes comerlas frescas, añadirlas en ensaladas aportando un toque de contrastes, en macedonias o brochetas de frutas, con yogur, en batido con otras frutas… ¡Intégralas en tu alimentación y disfruta del placer más saludable y natural!

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