Entrenar es un hábito muy saludable que no entiende de sexo, edad ni condición física de inicio. Y es que siempre se puede adaptar a cada persona, teniendo en cuenta sus necesidades y circunstancias particulares. De este modo, no hay frenos ni excusas que justifiquen la ausencia de ejercicio físico en el día a día. Querer es poder y dotar al cuerpo de movimiento una responsabilidad con nosotros mismos y nuestra salud que no podemos pasar por alto. Si estás concienciado con este tema, dinos, ¿entrenas con la intensidad adecuada? ¡Descubre algunos consejos para estar seguro de ello!
El entrenamiento de fuerza es muy necesario para cuidar nuestro estado de salud, más allá del logro de unos objetivos estéticos. Ambas razones suponen un gran chute de motivación y pocas cosas hay más satisfactorias que marcarse propósitos y ver cómo se van haciendo realidad. ¡La constancia y la disciplina son clave!
Disponer de una adecuada composición corporal, con una suficiente masa muscular, repercute en nuestro estado de salud. Y es que esta está muy relacionada con nuestro sistema inmune, fortaleciendo nuestras defensas y siendo capaces de combatir ciertas enfermedades, así como de superarlas más rápido y de una forma más llevadera. El entrenamiento de fuerza debe primar por encima del cardio, siendo ambas muy positivas y la perfecta combinación para una vida activa y saludable.
Si trabajas la fuerza con frecuencia, seguro que en más de una ocasión te has preguntado si entrenas con la intensidad adecuada. Hacerlo con el peso adaptado a nuestras circunstancias es clave, pero, ¿Cómo saber si lo estamos haciendo bien?
¿Entrenas con la intensidad adecuada?
Para responder a esta pregunta, puedes considerar este aspecto que te ayudará a ser consciente de tu trabajo:
Si realizando las repeticiones pautadas, llegas a las últimas con mucha facilidad, casi sin esfuerzo, probablemente estés entrenando con poca intensidad. Para poder compensar este efecto haz series de aproximación de cargas antes de llegar al trabajo efectivo. Para ello, incrementa poco a poco el peso en el ejercicio hasta notar el trabajo muscular. No tengas miedo a entrenar con intensidad, ¡no es lesivo ni te hará parecer un culturista!
El músculo, a medida que se va adaptando a las intensidades de carga, necesita seguir estimulándose con una sobrecarga progresiva de las mismas. No solo trabajarás de una forma más eficiente, sino que observarás de una forma más evidente los resultados del trabajo bien hecho.
Si no sabes cómo adecuar la intensidad a tu entrenamiento, un preparador físico puede ayudarte. ¡Y en Vikika Team somos expertos en la materia! Con nuestros programas de entrenamiento online podrás ejercitarte y aprender de los consejos de tu entrenador. ¡Pruébalos!