Hoy vamos a abordar el tema del estado inflamatorio crónico de bajo grado del organismo, del que seguro que has oído hablar mucho últimamente. Hay gran confusión en este sentido y se han satanizado bastantes alimentos por desconocimiento e interpretaciones sesgadas extraídas de fuentes no fiables. Por otro lado, los profesionales de la nutrición sabemos que además es una ciencia “bebé”, muy cambiante y dependiente de un contexto y no de hechos aislados o puntuales. ¡Hoy te hablamos del estado inflamatorio y te despejamos algunas dudas que seguro te despiertan curiosidad!
Nada de lo que sucede en este ámbito de la ciencia se debe a fenómenos aislados, sino a todo un conjunto de hechos que conforman un contexto determinado, el cual causará la manifestación o no del caso que nos ocupa hoy: el estado inflamatorio.
Por lo tanto, es importante remarcar que alcanzar un estado inflamatorio crónico (lipoinflamación), como se da en casos de elevado sobrepeso y obesidad, viene dado por un contexto general que hace referencia a un estilo de vida inadecuado y sostenido a lo largo del tiempo; potenciado, además, por diversos factores fisiopatológicos o genéticos.
Para que se entienda de forma más sencilla, te lo contamos de esta forma: estar inflamado no es tomar cuatro cervezas y diez tapas, tampoco es comer pan y cereales y, en ningún caso, se da por consumir hidratos de carbono en general. ¡Tampoco es cuando volvemos de vacaciones!
Estado inflamatorio: ¿a qué se refiere entonces?
Vamos a tratar de explicarlo como en un capítulo de “Érase una vez… la vida”.
Debe entenderse el concepto de estado inflamatorio como un estado patológico del organismo, en el cual se activa la inmunidad innata (nuestros policías) en respuesta a una inflamación aguda del tejido adiposo. Esto incrementa la producción mediadores proinflamatorios (bichos malos con caras de mal humor: indicativos de un exceso de tejido adiposo), desencadenantes de esta respuesta.
Dicho de otro modo: el organismo entra en un estado de “guerra”, ya que estamos siendo invadidos por sustancias reconocidas como inusuales. Ocurre de forma similar a cuando enfermamos por infecciones por agentes patógenos, solo que en este caso es de carácter crónico y de bajo grado. Por ende, alcanzar este estado no es tan sencillo y será el fruto de un estilo de vida inadecuado mantenido durante largo tiempo.
¿Cómo se da la obesidad que propicia un estado inflamatorio?
Una forma sencilla de explicar cómo se produce la obesidad que nos lleva a ese estado inflamatoria a nivel fisiológico es la siguiente:
- Está catalogada como pandemia mundial.
- Es una enfermedad de carácter crónico complejo, multifactorial.
- Se origina por un desequilibrio entre energía ingerida y energía gastada, obteniéndose una acumulación excesiva de energía en forma de grasa en el tejido adiposo.
- El exceso de energía se almacena en los adipocitos (células del tejido adiposo) y como hay tanto exceso, el organismo necesita fabricar más adipocitos y de mayor tamaño (hiperplasia e hipertrofia del tejido adiposo).
- Aquí ya estamos en el estado inflamatorio crónico de bajo grado, que se da por la combinación de varios factores fisiológicos, psicológicos, metabólicos, genéticos, socioeconómicos, culturales y emocionales.
Este estado también es característico en otras enfermedades degenerativas asociadas a la obesidad: diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemias, enfermedades cardiacas, resistencia a la insulina… La combinación de la respuesta inmune con un balance metabólico adecuado es benéfica para el mantenimiento de un buen estado de salud.
Conclusiones sobre el estado inflamatorio
- Existe suficiente evidencia que apoya la asociación entre el metabolismo y la inmunidad.
- Existen biomarcadores expresados por un exceso de tejido adiposo que parecen anunciar el estado inflamatorio y desencadenan la respuesta inmune.
- El mantenimiento de un peso saludable induce al equilibrio inmunitario.
- La desnutrición favorece la inmunosupresión.
- La obesidad induce un estado inflamatorio crónico de bajo grado.
Una alimentación basada en vegetales, hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales, tubérculos, fuentes de proteína de alta calidad biológica, grasas saludables de alta calidad…, de la mano de un estilo de vida activo y de la práctica de ejercicio regular, conforman el caldo de cultivo perfecto para mantenernos en un peso adecuado y saludable, lejos de este estado inflamatorio.
