¿Qué es el Lipedema y cómo podemos identificarlo?

lipedema

¡Hoy os traemos información muy interesante y completa! Vamos a hablar del lipedema, una patología muy reciente y hasta la fecha algo desconocida. De hecho, puede ser mal diagnosticada e incluso confundirse con sobrepeso u obesidad. Sigue leyendo para descubrir algunos datos importantes en torno al lipedema y cómo mejorar la composición corporal.

Nos ponemos un poco técnicos y vamos al Documento de Consenso sobre lipedema, actualizado en 2019. Podemos definir esta patología como una “alteración o trastorno crónico de la distribución del tejido graso que afecta casi exclusivamente a las mujeres e involucra fundamentalmente los miembros inferiores” (1).

¿En qué consiste el lipedema?

Sabemos que el lipedema afecta sobre todo a mujeres, es de carácter crónico y cursa con una inflamación muy característica en los miembros inferiores, una gran predisposición a la formación de hematomas de forma espontánea y dolor intenso. Se considera una patología del tejido graso. La persona puede estar delgada en el tronco superior y, sin embargo, presentar estas características en el tronco inferior, donde se concentra la acumulación de grasa de forma simétrica.

Las pacientes que lo padecen experimentan dolor o hipersensibilidad en la palpación, acompañado de una sensación muy marcada de pesadez. Esta aumenta al permanecer mucho tiempo de pie, cuando hace calor excesivo o cuando hay que permanecer mucho tiempo sentado como puede ser durante un viaje en un espacio reducido y con poca capacidad de movimiento.

Más datos de interés…

Otra característica a destacar del lipedema es que, en grados altos de la patología, no responde de forma significativa a la dieta y al entrenamiento transcurrido un tiempo significativo. Tampoco suele responder de forma satisfactoria a otro tipo de tratamientos enfocados a mejorar el edema o la inflamación. Es decir, no se experimenta una reducción notoria del volumen de los miembros inferiores.

Dado que se trata de una afección relativamente moderna y reciente, aún no tenemos datos concluyentes sobre su prevalencia, etiología o fisiopatología; su protocolo diagnóstico tampoco está consensuado. Tal es este aspecto, que a partir de mayo de 2018 fue clasificada como enfermedad por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2, 3). La entrada en vigor de la nueva clasificación está prevista el 1 de enero de 2022 (1, 2).

Citando textualmente del documento de consenso:

“En la 72ª Asamblea Mundial de la Salud, de mayo de 2019 se ADOPTA la undécima revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11 para que entre en vigor el 1 de enero de 2022” (1).

Muy habitualmente suele confundirse con obesidad, celulitis, linfedema (disfunción del sistema linfático) o diversas patologías vasculares.

¿Cómo saber si se padece lipedema?

¿Te has sentido identificada con el punto anterior? Sigue leyendo:

Si has iniciado un plan bien estructurado, combinando dieta hipocalórica y entrenamiento adaptado a tu objetivo, y tras un tiempo significativo (en torno a 8 meses) haciéndolo de forma muy consistente al 100 % no obtienes ningún resultado, muy probablemente puedas verte afectada por grados altos de lipedema.

Es importante recalcar el aspecto de “cumplir de forma muy consistente” un plan combinado de dieta hipocalórica con entrenamiento concurrente: fuerza y cardiovascular. Para que puedas hacerte una mejor idea de ello, responde a estas preguntas:

  • Cumples al 100 % la dieta, sin hacer ni una sola comida libre o fuera de tu plan de alimentación: ¿SÍ/ NO?
  • Realizas tu entrenamiento religiosamente sin saltarte el ejercicio cardiovascular pautado, además de hacer entrenamiento de fuerza: ¿SÍ/ NO?
  • Tu ingesta de agua es adecuada y abundante a lo largo del día: ¿SÍ/ NO?

Si has respondido SÍ a todas las preguntas anteriores, lo llevas aplicando más de 8 meses de forma estricta y la mejora no es notoria y, además, tu aspecto es similar al inicio del plan, es muy probable que puedes estar padeciendo esta patología.

¿Cómo se lleva a cabo el diagnóstico de lipedema?

A día de hoy aún no existe un protocolo diagnóstico consensuado, por lo que se trata de una patología que puede pasar desapercibida al confundirla con obesidad o edema, todo ello derivado de un diagnóstico inadecuado. Principalmente, puede ser confundida con problemas circulatorios o bien como un exceso de grasa o, incluso, una mera retención de líquidos (edema).

Derivado de la ausencia de diagnóstico consensuado, los datos de prevalencia son insuficientes y heterogéneos, siendo imposible establecer un criterio claro en ese sentido. Se realiza un diagnóstico clínico diferencial, sin pruebas específicas, mediante un examen físico y visual. Y previamente habrá que descartar obesidad, insuficiencia venosa o linfática o linfedema.

¿Cómo puede abordarse? El tratamiento

El abordaje del lipedema puede llevarse a cabo de diversas formas, como veremos a continuación.

Es precisamente en personas con lipedema, donde debe darse una importancia alta a mantener una composición corporal adecuada para contrarrestar los efectos indeseados o, incluso, evitar su empeoramiento. Es fundamental para mejorar la calidad de vida en este tipo de pacientes y reducir la molesta sintomatología.

Cabe destacar que un estilo de vida inadecuado es un agravante: sedentarismo, deficiencia o ausencia de ejercicio físico, mala alimentación, patologías circulatorias, obesidad o sobrepeso elevado, alto grado de estrés, descanso inadecuado, etc. La sintomatología molesta del lipedema se va a ver favorecida de forma muy significativa si el paciente mantiene un peso adecuado y lleva a cabo algún tipo de ejercicio físico de forma regular.

Este ejercicio físico deberá ser adaptado para cada caso, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias concretas del paciente. Además, es muy recomendable el aumento de la actividad física diaria para mitigar los efectos negativos del sedentarismo con estas sencillas recomendaciones: caminar más a diario en actividades cotidianas como hacer la compra, coger menos el coche o el transporte público, usar las escaleras y aparcar el ascensor.

A nivel nutricional, el lipedema deberá abordarse con un plan de alimentación hipocalórico con el fin de conseguir que la energía necesaria se obtenga del tejido adiposo almacenado. Para ello, se pueden emplear distintas estrategias dietéticas, como podría ser una dieta alta en proteínas y moderada o baja en hidratos de carbono y con las grasas adecuadas para cada caso. No es necesario que sea restrictiva, y este aspecto deberá ser valorado por un profesional dietista-nutricionista.

Otras consideraciones básicas a tener en cuenta

El edema asociado a esta patología se agrava con la inmovilidad y el sedentarismo. El sistema linfático precisa de movimiento para que pueda darse un correcto drenaje. Si se prolonga en el tiempo esta situación de falta de actividad, lo que en un principio puede ser funcional podría tornarse en crónico. Todo ello, genera un caldo de cultivo perfecto para empeorar el lipedema.

Dado que no se trata de un caso de edema real, sino que se trata de una alteración del tejido graso, el paciente no responderá a los diuréticos. Existen técnicas no quirúrgicas que pueden potenciar todo lo anterior. Estas, además, mejorarán de forma significativa la inflamación del tejido graso, lo cual potenciará la autoestima del paciente y le brindará una mayor calidad de vida: mesoterapia, radiofrecuencia, infiltraciones para grasa localizada, carboxiterapia, ultrasonidos y ondas de choque, crioterapia, etc.

Para mitigar el dolor característico de esta patología, debiendo valorarse para cada caso de forma personalizada, podrían emplearse medidas o prendas de compresión o masajes para drenajes linfáticos de forma manual. Siempre habrá que tener presente que esta vía va a calmar el dolor, pero el tejido graso no se verá reducido.

En última instancia, y siempre que se haya comprobado durante un tiempo estimado de entre 8-12 meses que no se responde a nada de lo anteriormente descrito, podría valorarse una intervención quirúrgica mediante la técnica de liposucción. Es preciso tener en cuenta que, para optar por esta solución, previamente deberá alcanzarse un estado de normo peso.

Si os habéis sentido identificadas con este post, no dudéis en poneros manos a la obra y acudir a un médico especialista en lipedema.

Por Raquel Capel.

Dietista-nutricionista en VIKIKA TEAM

FUENTES:

  1. https://aelinfedema.org/wp-content/uploads/2019/11/Consenso-Lipedema-v.Sep-2019.pdf
  2. https://www.who.int/es/news/item/25-05-2019-world-health-assembly-update
  3. https://icd.who.int/browse11/l-m/es#/http://id.who.int/icd/entity/1172950828
  4. https://aelinfedema.org/lipedema/

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