Combate la astenia otoñal con estos sencillos consejos

otoño

Tras pasar un deseado verano, lleno de planes y máximo disfrute, llega el otoño y cada uno se adentra en él de una manera diferente. Y es que hay quienes son más sensibles a los cambios de estación y pueden llegar a experimentar ciertas molestias, tanto a nivel físico como anímico, que conviene atender. Cuando somos conscientes de lo que nos ocurre, podemos abrazarnos y comprendernos con más intensidad y convertir un momento de aparente crisis en una transformación muy positiva. Si te sientes identificado, te contamos cómo combatir la astenia otoñal con unos sencillos consejos que podrás aplicar. ¡Toma nota!

La llegada del otoño significa la vuelta a la rutina tras un periodo de más tiempo libre, un clima especialmente agradable y unos días largos y luminosos. De pronto nos encontramos de nuevo buscando prendas de abrigo, decidiendo si vamos a entrenar o nos quedamos viendo una peli en el sofá y limitando nuestros planes porque enseguida cae la noche. Madrugar se complica y cada vez se convierte en un trabajo más costosos salir de la cama y entrar en la ducha para iniciar un nuevo día. Vemos las imágenes del verano que acaba de pasar, en el que visitábamos playas, nos vestíamos con un par de prendas rápidamente y lucíamos un bronceado de anuncio.

Ante este panorama… ¿cómo esperamos asimilar la entrada del otoño? Los días se acortan y oscurecen y el frío se apodera poco a poco de las jornadas y, en consecuencia, nuestro cuerpo y mente se ven afectados por la astenia otoñal, también conocida como depresión estacional. La buena noticia es que un cambio de perspectiva puede ayudarte mucho a combatirla. Te lo contamos.

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¿Qué es la astenia otoñal?

La astenia otoñal se caracteriza por un estado de cansancio, apatía, mal humor, falta de apetito, baja energía, tristeza e, incluso, melancolía entre otras emociones y sensaciones. Por lo general, no hay una razón aparente a dicho estado de ánimo, pues no es más que la dificultad para adaptarnos al cambio de estación manifestándose. Una vez detectamos que estamos en este estado a lo largo de una o dos semanas, podemos asumir que hemos caído en la astenia otoñal. No obstante, si los síntomas son muy intensos, se prolongan en el tiempo o imposibilitan el normal desarrollo de tu rutina, no dudes en consultar con un profesional, quién te dará las pautas necesarias para superarlo de manera personalizada con seguridad y eficacia.

¿Cuáles son las causas de la astenia otoñal?

Son diferentes y muy variadas las causas que pueden provocar en ti astenia otoñal. Sin embargo, hay algunas muy claras y características de esta época el año.

  • Menos luz solar y, en consecuencia, posibles desajustes en los niveles de vitamina D (relacionados con el estado de ánimo). No está de más una visita al médico para evaluar la implementación de suplementos vitamínicos si fuera necesario.
  • Una rutina diferente. Tras un verano muy deseado por esos toques de normalidad que tanto ansiábamos, la vuelta a la rutina puede ser difícil. Esto ocurre, especialmente, cuando no estamos plenamente satisfechos con nuestro día a día. Recuerda: nunca es tarde para tomar decisiones que te acerquen al lugar en el que deseas estar.
  • Estrés. La vuelta a la rutina para muchas personas es sinónimo de estrés. Este es muy perjudicial para la salud física y mental de por sí. Si, además, lo unes al resto de factores, no es raro que nuestro cuerpo y mente se encuentren desorientados.

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8 Consejos que te ayudarán a superar la transición hacia el invierno

  1. Como siempre, un estilo de vida saludable es la solución a muchos males. Con la llegada del otoño es muy importante mantener los niveles de energía adecuados y, para ello, unos hábitos óptimos son fundamentales. Una alimentación equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico y el descanso apropiado serán tus aliados para mantenerte fuerte. No obstante, si no estás a los niveles de energía que sueles estar, sé consciente de que es un proceso que debes respetar, aceptar y abrazar hasta que pase.
  2. Ten presente la importancia del consumo de frutas y verduras de temporada. Estas te aportarán parte de los nutrientes necesarios para mantenerte activo y con el sistema inmune en óptimas condiciones.
  3. Una adecuada rutina del sueño que consista en acostarse y levantarse cada día a la misma hora es muy recomendable. Duerme entre siete y ocho horas como mínimo y madruga con el fin de aprovechar el máximo tiempo de luz que el día te ofrece.
  4. Imprescindible, más que nunca, activarse y hacer ejercicio físico a diario. De esta forma no solo te mantendrás enérgico, sino que tu estado de ánimo mejorará notablemente.
  5. Trata de empezar el día haciendo algo que te haga sentir bien y alimente tus sentidos. Puedes meditar, hacer una práctica de yoga, escribir tu diario, tomar un café con unas bonitas vistas, dar un paseo, disfrutar de una ducha, bailar al ritmo de una agradable melodía… ¡lo que sea que te haga sentir bien y te llene de energía positiva para abordar la jornada!
  6. El contacto con la naturaleza es siempre una excelente idea. Trata de tener tu momento de conexión cada día. Agradece, observa cómo se manifiesta el otoño en tu entorno, reflexiona acerca de la caída de las hojas y el proceso de renovación y visualízalo también en ti. Sé consciente de que otoño es la estación del renacimiento, de la puesta a punto, del logro de los objetivos y de la plena satisfacción.
  7. Las duchas de contrastes, aunque pueden parecer impensables con el frío, pueden resultar muy eficaces para mantenerse enérgicos y vitales. Si nunca lo has hecho, ve poco a poco, por zonas y sin unos cambios de temperatura excesivamente bruscos. Ve adaptándote hasta que consigas habituarte. Para muchos es un recurso imprescindible en su día a día para despejar la mente y activar el cuerpo.
  8. Disfruta también de los días de lluvia y encuentra algunas actividades para las que nunca tienes tiempo. Si no puedes salir a hacer planes aprovecha para emprender aquella idea que querías integrar en tu vida, realizar la llamada con ese familiar o amigo que siempre recuerdas, terminar el libro que dejaste a medias… y, sobre todo, ríe. Habla con los tuyos, organiza encuentros o videollamadas grupales, disfruta de las personas, llámalas, engánchate a una conversación… no hay mejor medicina que la risa.
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