Ejercicio físico al despertar por la mañana, ¿sí o no?

Puede que seas de esas personas que amanecen superenérgicas y con ganas de comerse el mundo o, por el contrario, te cueste horrores incorporarte cuando oyes la alarma. Tal vez la dejas sonar en repetidas ocasiones o, en lugar de eso, estás acostumbrado/a a saltar de un brinco en cuanto percibes que ha salido el sol. Si te sientes más identificado/a con el bando de los más remolones… tenemos un truco que seguro que te funcionará a la perfección: ¡ejercicio físico al despertar! ¿Crees que serías incapaz? Pues pruébalo siguiendo los consejos que te damos a continuación y descubre una nueva faceta tuya que no conocías… Y ojo, que aunque seas del sector más espabilado… esta rutina también puede funcionarte para comenzar la jornada con el mayor bienestar posible. Suena tentador… ¿verdad?

Permanece activo/a desde primera hora

Si algo debes tener claro es que disponer de una rutina de entrenamiento que combine ejercicio de cardio y fuerza es fundamental, da igual la edad o la experiencia previa. Una vez entiendas esto, tan solo debes organizarte para que tu día a día sea lo más satisfactorio posible y que involucre este y otros hábitos saludables como la buena alimentación o el descanso. Siempre será mejor hacer un poco de ejercicio que no hacer nada, así que si un día te surge cualquier contratiempo que te obliga a modificar tus horarios, calma. Muévete media hora y le habrás hecho un gran regalo a tu cuerpo y a tu mente. Por otro lado, más allá de tu rutina de entrenamiento, hoy queremos hablarte de una actividad adicional que te ayudará a comenzar el día con muy buen pie, y es el ejercicio físico al despertar por la mañana.

No te estamos pidiendo que te prepares para correr una maratón, ni que levantes pesas como si no hubiera un mañana. Este ejercicio matutino consiste en activar tu musculatura y movilizar las articulaciones con el fin de ir despertando progresivamente tus extremidades y entrando en el día a tope de positividad, bienestar y productividad. No solo experimentarás beneficios a nivel físico, también a nivel mental y emocional. ¿Crees que mostrarás la misma actitud si te levantas en una desesperada búsqueda de café para poder funcionar, que si lo haces habiendo tomado conciencia de tu cuerpo durante unos minutos? La respuesta más probable es NO. Así que toma nota y prueba con esta rutina de ejercicio físico al despertar.

Ejercicio físico al despertar

Tras las horas de sueño en las que tu cuerpo ha estado prácticamente inmóvil, es frecuente experimentar por las mañanas cierta rigidez. Te recomendamos que tengas tu esterilla cerca de la cama, si cuentas con el espacio suficiente, para tener esa sensación de estar despertando sin tener que salir de tu zona más confortable al amanecer.

  1. Una vez te despiertes, sube las persianas para que entre la luz, si no las tenías ya subidas y, sentado/a en la cama mueve la cabeza lentamente de lado a lado. Lleva la mirada hacia la derecha y hacia la izquierda y repite notado cómo se alarga la musculatura.
  2. Posteriormente lleva la oreja derecha en dirección al mismo hombro y después la izquierda y repite. La respiración juega un papel muy importante para que las sensaciones sean las deseadas.
  3. Entrelaza los dedos de ambas manos y lleva los brazos alargados hacia arriba como si quisieras tocar el techo. Nota cómo tus hombros se elevan y tu columna se alarga más y más.
  4. Sobre la esterilla o en la misma cama, túmbate boca abajo y, apoyando las palmas de las manos en el suelo junto al pecho, empuja para hacer el ejercicio de la cobra. No te fuerces de más, se trata de ir despertado el cuerpo, no de hacerte daño.
  5. Pasa a la posición de cuadrupedia y redondea la columna dirigiendo el mentón hacia el pecho. Después, arquéala y lleva la mirada al frente y hacia arriba. Repite las veces que necesites.

Ejercicio físico al despertar, rápido y efectivo

Con estos sencillos ejercicios, ya notarás el cuerpo mucho más preparado para afrontar el día, elaborar un delicioso y saludable desayuno y entregarte a tus obligaciones. No obstante, si sigues necesitando más, escucha las necesidades de tu cuerpo y dale el movimiento que pida. Puedes tumbarte boca arriba, flexionar las rodillas con las plantas de los pies apoyadas en el suelo, y dejar caer las rodillas hacia la derecha mientras tu mirada va hacia el lado opuesto. Alterna cada lado las veces que necesites. Abraza tus rodillas y muévete masajeando tu espalda con el suelo.

Como ves, para hacer ejercicio físico al despertar no necesitas demasiado tiempo, ni grandes preparativos, solo adelantar la alarma unos diez o quince minutos y entregarte de lleno a la búsqueda de las tan agradables sensaciones. ¿Te animas a probar?

 

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