3 Estiramientos básicos para cuádriceps

Es muy habitual darlo todo en el entrenamiento y, posteriormente, marcharse a toda prisa sin prestar atención a los estiramientos. Estos son una parte fundamental de la rutina deportiva y dejarlos de lado es un gran error. Si sabes de lo que hablamos, porque eres de esas personas que se van del gym a toda prisa, ¡presta atención! Te contamos 3 estiramientos básicos para cuádriceps, sencillos y efectivos.

Cuando acudimos al gimnasio, o practicamos cualquier deporte, es frecuente exigir al cuerpo que cumpla con nuestras demandas sin, posteriormente, proporcionarle descanso y recuperación. Debemos ser agradecidos con él y cuidarlo a través de una buena alimentación, un descanso de calidad y la posterior recuperación tras el entrenamiento. De lo contrario, y aunque ahora no nos demos cuenta, llegará el día en que este no nos responda como esperamos. No es raro que nos lesionemos, que sintamos aluna dolencia que no se acaba de ir o que suframos las consecuencias del deporte por encima de disfrutarlas. Estirar tras el ejercicio físico, es también una parte imprescindible del entrenamiento que no hay que pasar por alto.

3 Estiramientos sencillos para cuádriceps

  1. Túmbate boca abajo y toma unas cuantas respiraciones profundas tomando conciencia del cuerpo. A continuación, flexiona una rodilla y lleva tus manos atrás en busca del pie. Cógelo por el empeine y nota cómo se alarga la musculatura. No hagas movimientos bruscos, ni fuerces más de lo que puedes. Actúa con responsabilidad y siente el estiramiento sin que este llegue a doler. Aguanta unos minutos y cambia de pierna.
  2. Siéntate en el suelo con ambas rodillas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas en el suelo. Las palmas de las manos están apoyadas sobre el suelo tras tu espalda. A continuación, desliza el pie derecho por fuera hacia el glúteo, dejando caer la rodilla hacia el suelo. Una vez estés en esta posición, coge el pie y pégalo al glúteo. Si no te cuesta, alarga la otra rodilla en lugar de mantenerla flexionada. Para añadir más intensidad, deja caer la espalda hacia atrás apoyándote sobre los antebrazos.
  3. Por último, tumbado boca abajo, lleva glúteos a talones y deja caer la espalda hacia atrás apoyándote sobre las manos. Si no notas el estiramiento, sigue bajando hasta dejar el peso sobre los antebrazos. Respira profundamente y siente cómo se alarga la musculatura. ¡Te sentirás como nuevo!

 

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