Libera tensión con algunos estiramientos en la oficina

Algunas personas pasan horas frente al ordenador. Por más concienciados que estemos acerca de la importancia de una vida activa, en muchas ocasiones no es fácil. Si eres de los que se pasa horas sentado, presta atención a algunos estiramientos en la oficina que podrían suponer una gran mejora y bienestar.

Ya sea porque tienes un trabajo de oficina o cualquier otro que requiera horas sentado, tu cuerpo puede verse resentido por esta circunstancia. Y es que aunque tengamos una mentalidad en beneficio a la actividad física y un estilo de vida saludable, en ocasiones no podemos evitar las pinceladas del sedentarismo.

Muchas personas rechazan la idea de ser sedentarios, porque se consideran activas y sanas. Sin embargo, reconocer que las circunstancias nos obligan a permanecer bastante tiempo en una misma postura, nos ayudará a poner remedio y mejorar nuestro estado de salud y bienestar.

Moviliza tu cuerpo: Estiramientos en la oficina

Si algo está claro, es que somos expertos en poner excusas. Cuando algo nos cuesta, se nos da genial encontrar cientos de razones que justifiquen estar parados y nos actuar. Es evidente que tener un trabajo en el que debes permanecer sentados durante la jornada, dificulta la actividad y movimiento de nuestro cuerpo. Sin embargo, es posible movilizarlo y realizar estiramientos que nos ayuden a disminuir la tensión y corregir ciertas posturas corporales que nos perjudican. Descubre el Síndrome del oficinista y evítalo con las recomendaciones que te ofrecemos.

Estiramientos en la oficina, ¡toma nota!

Pasar una jornada entera sentado en una silla, pasa factura a largo plazo. Y es que la musculatura va perdiendo tono y podemos experimentar malas posturas y dolencias derivadas de las mismas. Los estiramientos son una excelente opción para evitar contracturas y evitar el endurecimiento.

  • Toma aire e inclina la cabeza hacia la derecha, orientando tu oreja hacia tu hombro suavemente sin elevar este. Puedes ayudarte ejerciendo una pequeña presión con la mano. Aguanta unos segundos y cambia de lado.
  • Entrecruza los dedos de ambas manos y empuja suavemente tu cabeza hacia delante, como si quisieras llevas la barbilla al pecho y aguanta unos segundos.
  • Con los dedos entrecruzados, alarga los brazos hacia el techo con las palmas hacia arriba y los codos estirados. Deja que los hombros suban y se alarguen. Aguanta unos segundos, suelta las manos y alarga con más intensidad brazo derecho e izquierdo hacia el techo, de forma alterna.
  • Lleva los brazos tras la espalda, flexiona los codos y lleva cada mano al codo opuesto. Ahora sube hombros de forma enérgica y déjalos caer. Haz varias repeticiones para liberar la tensión en la zona cervical.
  • Junta las palmas de las manos junto al pecho y eleva los codos. Los hombros permanecen abajo, bien colocados. En esta posición, lleva los dedos hacia el frente, de manera que estires la muñeca, evitando así la aparición de numerosas dolencias.
  • Alarga el brazo derecho con la palma mirando al frente y los dedos hacia el techo. Con la mano izquierda coge tus dedos y llévalos hacia ti. El codo debe permanecer estirado. Aguantas unos segundos y cambia de brazo.
  • Sentado con las piernas separadas y las plantas de los pies apoyadas, deja caer el tronco llevando las manos al suelo. En esta ocasión deja que los hombros caigan por su propio peso sin retenerlos. No tenses el cuello, la cabeza también está relajada. Aguanta unos segundos.
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